lunes, 13 de enero de 2020

La damisela en peligro

¿Cómo te dices que el cuento de hadas en el que siempre creíste no es verdad?
¿Cómo despiertas del sueño profundo?
Se supone que vendría a rescatarte un príncipe
y esperabas que hubiera una fila inmensa
aguardando solo por probar tus labios,
pero en vez de eso te encuentras de frente con la soledad.

¿Cómo continúas?
¿A dónde vas a ir a tirar todos los vestidos rosas llenos de tul?
¿Dónde guardas las esperanzas que has estado conservando?

Te cansas.
Sales corriendo del castillo y no miras atrás,
dejas de intentar ser la chica perfecta,
el modelo de la barbie que todos quieren tener.
Aceptas tus imperfecciones,
te compras ropa y accesorios que no hacen juego,
te deja de importar lo que dice en tu etiqueta:
comprendes que no eres un producto,
no tienes un error de fábrica y por eso nadie te compró.

Sales a la calle y no esperas nada.
Tus sueños se convierten poco a poco en los de una mujer:
ya no tienes 12 y acabas de ser besada,
ya no tienes 18 y acabas de perder tu virginidad,
nadie ha venido a pedir tu mano,
tienes casi 27 y sabes que no eres una damisela en peligro.

Así es cómo sucede:
descubres que el cuento de hadas solo existió en tu cabeza,
te lleva meses,
años,
pero acabas adaptándote a la nueva realidad:
tú no naciste para ser salvada,
tú lugar no está en una cama
postrada y esperando.

Así que tomas las riendas de tu vida,
no es la que esperabas pero la moldeas a tu antojo.
No hay hijos,
no hay compromisos,
no hay vestidos blancos ni lunas de miel,
solo existe la independencia.

Finalmente un día descubres que estás en paz:
puedes ir por la vida besando sapos,
incluso te gusta, lo disfrutas.
Porque ahora sabes el único amor de tu vida
no es nadie más que tú.

Por: @janethplazola

Antes vs Ahora

Me sorprendí al darme cuenta del poder que tiene al agua para transformar las cosas, incluso para destruirlas. ¿Cómo algo que puede dar vida también puede herir? suavemente, apenas anunciándose, un roce que parece delicado y acaba dejándote en los huesos.

La mamá de mi mejor amiga dejó su auto bajo un chorro de agua, no lo pensó demasiado y al día siguiente descubrió partes sin pintura.
El techo de la casa después de días de lluvia, el metal...

Nuestros cuerpos.
No pasamos tanto tiempo bajo el agua pero sin duda nos hemos desgastado.
Y me pregunto si lo hicimos a propósito, si una vez que nos vimos de nuevo, tan diferentes, tan doblegados por el constante sonido de una gota y luego otra, decidimos ignorar la capa principal e intentamos pretender que los huesos que teníamos frente a nosotros eran normales. Que nada había cambiado cuando en realidad todo lo había hecho.

El agua se lo llevó todo.

@janethplazola

Incuestionamientos

Los signos tienen un sentido, Las preguntas un propósito, Las dudas un misterio, Los adivinos un secreto. Hay que empezar a pensar y a cuest...