viernes, 14 de mayo de 2021

El juicio

Se abre una carpeta entre pestañas, se cierra un delirio de persecución, un delito. Se atrapa.

En la averiguación previa se encuentran indicios de miedo en casquillos, cabellos arrancados de raíz, uñas entre molares, hojas desprendidas de un calendario y un amuleto partido por la mitad. No hay cuerpo. Se presenta denuncia. Procede.

El imputado se entrega. Los testigos le reconocen, hace tiempo que lo ven vagando por ahí, sin bozal, con correa, sin perro, desaliñado, sudando a raudales, con la misma ropa, con la misma cara, disperso, sin ofrecer ni aceptar contacto visual, comportándose excéntricamente, sin hablar con nadie, hablando con nadie. La sospecha es un atisbo, la duda lo obvio.

La investigación se orienta en torno a las pruebas, la evidencia se esclarece con la oscuridad y queda oculta tras la luz, una sombra sin origen, una voz sin tono que susurra una acusación. Se ordena prisión preventiva.

En la celda, tan propia, tan hogareña, se aísla, se mece de arriba abajo, voltea despavorido de izquierda a derecha, mira dentro de sí y el aire parece pesar, la saliva se ha vuelto concreto, los ojos en estiaje, la mente, un desierto plagado, el cuerpo, la cárcel.

En la audiencia, tan ajena, tan pública, el jurado se presenta portando una misma máscara, el abogado usa una bata blanca en vez de traje, el fiscal presume un reloj costoso que corre las manecillas a la inversa, el juez empuña una espada en lugar de martillo y viste una armadura a cambio de la toga. Comienza.

El interrogatorio en el diván, la discusión en silencios, los cargos de conciencia, la sala repleta, el estrado vacío, se emite el peritaje del alma, gritos desconsolados, la desaprobación de los miembros del jurado. Culmina.

Se dictamina el veredicto, culpa. Se determina la condena, insomnio. Es enjuiciado por un juez que juzga sin sentencia. La sociedad, el estado gana, el juicio, se pierde.

-Ulises García

viernes, 30 de abril de 2021

Deseo, del verbo desear

 

Deseo lo esencial y poco más que menos. Un calendario de lo cotidiano.

Deseo el día en sus fases; la parte del café, luego la de la cerveza y al último, la del té.

Deseo la semana en sus etapas; primero, la de la displicencia, después la de la resignación, seguido por la de la añoranza, luego, la de la ilusión, posteriormente la de la ligereza, tras esto, la de la festividad y por último, la de la flojera.

Deseo el mes en todas sus fracciones; la esperanzadora, la del postureo, la proveedora, la del anhelo.

Deseo el año en todas sus porciones; la de la expectativa, la de la premura, la del florecimiento, la de la inocencia, la del velo, la de la escisión, la de la fiebre, la del cántaro, la del hambre, la de la perseverancia, la de la premura, la del desenlace.

Deseo la vida en todas sus fechas; la germinación, la progresión y la extinción.

Deseo, del verbo vivir. 

 -Ulises García

 

Incuestionamientos

Los signos tienen un sentido, Las preguntas un propósito, Las dudas un misterio, Los adivinos un secreto. Hay que empezar a pensar y a cuest...