lunes, 12 de noviembre de 2018

Cuando enciendo un cigarrillo.


-J. Lykaios

Cuando enciendo un cigarrillo, pienso en ti.
Pienso en tu mirada soberbia cuando te reconoces hermosa y adquieres pleno poder sobre mí. En cada bocanada de humo vienen a mí todos esos absurdos detalles que me hacen suspirar, acomodados uno junto al otro, dentro de la cajetilla esperando a ser fumados, son quienes logran que sienta esas ganas de entregarme a un impulso, a una idea sin contemplar más que la sensación de mi ser al calor de las más grandes pasiones, todas y cada una de las que soy capaz de sentir. Aparece el irrefrenable deseo de abandonarme en el azar y salir corriendo a tu encuentro aunque esto signifique la disolución total de mi alma en una bocanada de humo.
Conforme el cigarrillo se consume, comienza mi travesía por las distintas corrientes de resignación, abro los ojos a una realidad que deja de lado idealismos absurdos que no consiguen cosa diferente que debilitar la existencia al tratarla con asquerosa delicadeza. Busco el aniquilamiento, consumirme en cada cigarrillo, incinerado por mis propias pasiones al darme cuenta que la posibilidad de ser objeto de tus sonrisas, el blanco de tus miradas, el motivo por el cual perfumas tu cuello cada mañana al despertarte, es cada vez más cercana a volverse nada. Con el juicio nublado por tanto humo, me voy a dormir esperando ser asfixiado por tus recuerdos, librándome de la interminable angustia de estar vivo, de continuar pensándote, de permanecer atado a este vicio.
Por la mañana, y con mucho pesar, me visto, tomo mi abrigo y enfundando mis manos en mis bolsillos camino un par de cuadras para encontrarme con el viejo parque, con sus bancas de cemento frio, con sus árboles inamovibles, con su pasto polvoriento, al menos aquí puedo refugiarme, mientras saco nuevamente un cigarrillo para volver a comenzar esta misma mierda ¿Soy adicto al cigarrillo o soy adicto a ti? ¿Fumo para recordarte o te recuerdo para fumar? No lo sé, realmente eso no me importa, a fin de cuentas uno u otro me han de matar.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Incuestionamientos

Los signos tienen un sentido, Las preguntas un propósito, Las dudas un misterio, Los adivinos un secreto. Hay que empezar a pensar y a cuest...