miércoles, 19 de junio de 2019

Cómo nacen los poemas

Para Juan

Los recuerdos son casi tan moldeables como la plastilina
y yo los uso a mi conveniencia.
Tomaré tus palabras hirientes y las convertiré en frases de amor,
tomaré tus mentiras y las convertiré en promesas,
tomaré tus engaños y los convertiré en juramentos de amor.

Las noches que pasamos juntos, peleando,
se convertirán en las mejores de mi vida.
Mis desvelos se convertirán en noches bajo las estrellas,
mis lágrimas saldrán debido a la felicidad.


Puedo escribir tantos poemas de amor como pensamientos en mi cabeza
y si se trata de ti es aún más fácil,
me llenaste el corazón de odio
y ya sabes lo que dicen:
el odio es la mejor fase del amor.

Algunos matan,
otros mueren,
quizá se quedan en la oscuridad para siempre,
o eligen la venganza como su plato final.

Pero yo,
yo escribo poemas de amor.


Por @janethplazola

miércoles, 5 de junio de 2019

Se busca.




-J. Lykaios.



¿Dónde está la verdad? Desde hace tiempo se lo preguntan. Pero no sé si esto es verdad.

Todos la buscaron y lloraron por su ausencia, pero solo pocos se resignaron ¿Dónde se había metido? ¿A caso se escondería de nosotros? Aquel pequeño juego infantil se había prolongado y los adultos estaban hartos de jugar.

“¿Dónde andará la verdad? ¿Pasará hambre o tendrá frío?” Se preguntaban unos a otros cuando la buscaban. Pusieron su foto en los cartones de leche; aunque la verdad, nadie tenía una fotografía reciente de ella, porque al decir verdad, no podíamos recordad cuando había sido vista por última vez, pero eso sí, sabíamos que la extrañábamos porque sentíamos su ausencia en el pecho.

Tuvimos los días más brillantes y comimos los mejores platillos, pero cuando estas imágenes saltaban a la memoria, se sentían falsas. Estaban huecas y caían como hojas en el otoño del corazón.

A veces teníamos aire fresco, de esperanza, cuando entre las risas inquietas de un niño podíamos escuchar el eco de la verdad que para nosotros se mantenía entre sombras, lejos de ojos habituados a la luz artificial de las novedades en los escaparates. Pero la brisa pronto llegaba a su fin, pues en esta atmosfera contaminada los niños crecen más rápido y olvidan como reír. Artificialidad, problema y corona que nos eleva a la cima de las especies. Cúspide evolutiva y condena de inocentes.

Aniquilamos los prados verdes para traer al mundo toneladas de asfalto y concreto que más tarde pintamos de mil colores, con los que pretendíamos salvarnos de una locura monocromática. Colorido y artificial velo de engaño.

Pero detrás de los escenarios que habíamos colocado entre nosotros y la responsabilidad, aun estaba la medula gris y fría que sometía a nuestro juicio a una oscuridad autosuficiente; Orgullo, herido y maltrecho. Sabernos en la cúspide, pero atados al mundo natural del que proveníamos había sido una cruda revelación para nosotros. Condenados a un limite, con las alas arrancadas, fue entonces que decidimos darle la espalda a la verdad, porque en ese momento lo entendimos; la verdad duele.

¿Por qué nos resultaba tan difícil ver lo obvio? ¿Habíamos sido exiliados de ese mundo natural en el que la verdad crecía como fruto en los arboles? No había mucho que buscar ¡Ahí estaba la verdad! Bajo las infinitas placas de asfalto, escondida como hierba emergente de la grietas en el concreto.

Detrás de los mundos que el autor crea en sus páginas para disimular su miedo a las manchas de realidad.

En la herida que esta noche el perro que se esconde entre la basura de los callejones lame con la esperanza de que mañana no haya otra que curar.

En las memorias perdidas tras la estadística de muertes diarias ¡Ahí está la verdad! En los ojos sedientos de la bestia en el espejo.

En la realidad que se desmorona tras el escenario de un chiste negro, o un sarcasmo mejor estructurado.

El motivo de una canción triste que aparece repentinamente en el reproductor, eso es la verdad. Todo aquello que se opone a nuestra perfección de microondas.

La verdad… es que hoy la verdad está conmigo, la encontré en el fondo de mi taza de café, se veía pálida y hambrienta. Se había escondido ahí porque tenía frio. Estuvo esperando por décadas ese encuentro, aunque ella permaneció detrás de todos mis errores y en todas mis decepciones, en el núcleo azul de mi soledad.

“¿Cuál fue la verdad?” se preguntaran, pero nadie lo sabrá, les dejo una pequeña trivia para la posteridad. El aire viene y me acaricia, “adiós” me dice en secreto. Me besa maternalmente y se va, un paso más y nadie sabrá de que manera encontré la verdad.

Solo un paso, unos segundos de caída y no volveré a llorar por la ausencia de la verdad. Mi pecho no volverá a estar vacio por estar lleno de soledad; mi sangre convertirá la placa de asfalto en un lienzo rebosante de color, caliente por la vida que los últimos latidos de mi corazón dejan salir. La verdad… hoy llevo conmigo la verdad  y la verdad detrás de mi obra, nunca nadie la sabrá.

Incuestionamientos

Los signos tienen un sentido, Las preguntas un propósito, Las dudas un misterio, Los adivinos un secreto. Hay que empezar a pensar y a cuest...