Hoy volví a escribir… Fuera de cualquier guion, largo o
corto. He vuelto a ingerirlo todo, como aperitivo los acentos, las palabras se
sazonan en el plato fuerte y como postre, unos amplios puntos suspensivos para
no darse abasto.
Hoy volví a escribir y los ingredientes no los defino con total
certeza, futilidad o trascendencia, quizá ambas, dependiendo el paladar. Adicción
o abstinencia, quizá ambas, dependiendo el hambre. Amor o desamor, quizá ambas,
dependiendo la cocina.
¿Una u otra? ¿Ambas? ¿Ninguna?
Hoy volví a escribir y siento estrellas binarias en donde se
supone que debería haber un estómago, en fin, paralelismo por doquier, la sal y
la pimienta en el mismo recipiente, esperando a ser vertido en un sartén
rebosante de agua y aceite.
¿Es tan complicado lograr la certeza?
Hoy volví a escribir y extrañamente sí, no sé cocinar
siquiera un huevo revuelto y dentro de mi ignorancia y de lo incierto que pueda
llegar a ser el número 2, naturalmente sí, los caminos abundan, por lo menos en
cantidad. La certeza es evasiva, un camino se pierde en el principio de otro y
el fin como principio, premia de sobremanera la dicotomía, sorpresivamente sí,
la comida se pierde en las palabras y el sentido del texto en la saciedad.
Hoy volví a escribir y de cualquier receta puede salir
tinta, humo, fuego, sudor, lágrimas, decepción o innovación, sin importar el
comensal, uno nunca tendrá enteramente la certeza de si el camino en el que se
encuentra es el correcto o no, de las porciones, de los ingredientes, de los
gustos de las personas y es entonces, donde yo me encuentro y me pierdo a la
vez…
Hoy volví a escribir, como antes, como todos los días, como
nunca, como oficio, como gusto, como abrazo gravitacional, como Juan, como
revolución cubana, como Stephen Hawking, como analfabeta, como cocinero de la
fondita de la esquina, como Levon Aronian, como un niño con una paleta, como bola
8. Si no conozco siquiera la certeza, ¿Qué sé yo sobre cómo o por qué he vuelto
a escribir?
Hoy volví a escribir debido al hambre, al recetario vacío, a
los ingredientes en mis manos y al servicio de la cocina literaria.
Hoy, reverenciando las letras, escalando la libertad y desempolvando
las pestañas puedo decir, con esa tan evasiva y total certeza que, todos los
días, como hoy, volveré a comer, a dormir, a soñar, a sentir asco, a repetirme
que “hoy volví a vivir” e incluso más que eso, que “hoy volví a cocinar” y aún más que eso,
quiero repetir, una y otra vez, sin importar lo extraño que parezca que hoy, “volví
a escribir”.
-Ulises García.
-Ulises García.
La parte de "hoy volví a escribir y siento estrellas binarias en donde se supone que debería haber un estómago" es sublime.
ResponderBorrarMe suscribo a este blog, sigue volviendo a escribir, chavo.