Deseo lo esencial y poco más que menos. Un calendario de lo cotidiano.
Deseo el día en sus fases; la parte del café, luego la de la cerveza y al último, la del té.
Deseo la semana en sus etapas; primero, la de la displicencia, después la de la resignación, seguido por la de la añoranza, luego, la de la ilusión, posteriormente la de la ligereza, tras esto, la de la festividad y por último, la de la flojera.
Deseo el mes en todas sus fracciones; la esperanzadora, la del postureo, la proveedora, la del anhelo.
Deseo el año en todas sus porciones; la de la expectativa, la de la premura, la del florecimiento, la de la inocencia, la del velo, la de la escisión, la de la fiebre, la del cántaro, la del hambre, la de la perseverancia, la de la premura, la del desenlace.
Deseo la vida en todas sus fechas; la germinación, la progresión y la extinción.
Deseo, del verbo vivir.
-Ulises García
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