-Manuel Espinoza.
En los amaneceres del universo, antes de todo. Las estrellas eran los cuerpos astrales dominantes, regían cada sistema planetario. Los planetas fueron creados por las estrellas y por esta razón, los planetas debían rendirle tributo a sus estrellas. Debían girar alrededor de estas por la eternidad.
La estrella llamada “Sol”, era la más poderosa de todas, pues fue la primera en ser
creada por el “Gran Arquitecto Creador de Todo”. El sol dominaba sus planetas con
firmeza, pero le preocupaba un planeta en particular llamado “Tierra”.
Tierra era un planeta rebelde e insolente, pues no aceptaba del todo que el Sol
dominará los planetas. La Tierra quería brillar como el Sol, de tan solo imaginarlo, ella,
se emocionaba pues pensaba que el brillo de las estrellas era lo que hacía hermoso al
universo. A Tierra no le gustaba la idea de que solo las estrellas pudieran brillar, ella
supo de un planeta lejano que logró salir de la órbita de su estrella, lo que ocasionó que
este planeta brillara libremente por el universo.
Tierra sabía que si quería brillar
necesitaba salir de la órbita del Sol, lo cual solo se podía hacer si el Sol lo permitía.
Un día la Tierra empezó a planear una manera de salirse de su órbita sin que el Sol se
diera cuenta
Tierra sabía que intentar abandonar el sistema solar era muy peligroso,
pues cuando el sistema solar aún era joven, un planeta llamado Xeolo trato de saltar
fuera de la órbita del Sol, justo cuando estaba apunto de saltar, Sol, se dio cuenta y
castigo de la peor manera posible a Xeolo.
Destruyó a Xeolo sin pensarlo, haciendo de
ese inmenso planeta, un montón de escombros y piedras que girarían para siempre
alrededor del Sol, a manera de recordatorio para los demás planetas de lo que les
puede pasar si deciden retar la autoridad de la estrella. El Sol, al descubrir lo que la
Tierra estaba planeando, decidió ponerle un guardia que la vigilaría por la eternidad, a
este guardia le llamó Luna y su propósito era el de impedir que la Tierra saliera de su
órbita.
Así pasaron miles de años y la Tierra, cada vez más desesperada por brillar, decidió
idear un nuevo plan. El nuevo plan, consistía en esperar a que hubiera un eclipse solar,
así mientras el Sol no podía ver, la Tierra trataría de escapar. Pasaron otros miles de
años y la Tierra en ese periodo de tiempo, se comportó de muy buena manera con el
Sol.
Tierra disimulaba y decía que ya no quería brillar, que seguiría en la órbita del Sol por
la eternidad sin disgustarse nunca más. El Sol le creyó y como manera de premiar el
buen comportamiento de la Tierra, le otorgó el don de “La Vida”. Siendo así el único
planeta del Universo con vida. A Tierra no le importó tener el don de la vida y su plan
de escape durante el eclipse, seguía en pie.
El día del eclipse finalmente llegó y la Tierra estaba preparada. Así que cuando la Luna
bloqueó la mirada del Sol, la Tierra dio un gran salto y siguió moviéndose hasta llegar
al borde de la órbita. Justo antes de dar el último salto hacia la libertad, Sol se dio
cuenta de lo que la Tierra estaba haciendo, esto provocó un gran enojo en el.
Esta vez
el castigo no sería la destrucción repentina de la Tierra, sino que sería algo mucho
peor.
Movió a la Tierra otra vez dentro de su órbita, Sol estaba decidido a castigar de
manera severa a Tierra. Sol maldijo a la Tierra con la maldición del “Humano”, el Sol le
dijo a la tierra
“Esta maldición es única, es un cáncer que te destruirá poco a poco, desde dentro
hacia fuera. El Humano consumirá tu esencia de manera desmedida provocando así tu
muerte, después de eso no quedarán más mares azules, esos que tanto presumías,
desaparecerá el verde de tus selvas y bosques. Tu sabes que yo no doy segundas
oportunidades, sabías que ahora el castigo ya no te afectaría solamente a ti sino
también a los seres que te habitan, pero no te importó. Tu manera de despreciar la vida
será tu perdición, no serás más que una bola de tierra desértica orbitando por la
eternidad.”
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