martes, 11 de agosto de 2020

Ansiedad

 Palpitaciones de un corazón que ya no reconoce.

Pupila dilatada que se clava en una vida pasada.

Uñas en los dientes que tiemblan ante algo que no está presente.

Dedos que juegan con la barba que se siente foránea en esa cara.

 

Soledad tan cálida que enfría los días,

Entumece las noches y enmudece las encías.

Escalofrío diurno que abrasa la tranquilidad,

Paraliza sueños e inunda la lengua de resequedad.

 

Se engarrotan los antebrazos,

El pecho gorgorea,

Rechinan los pies con el piso,

la paciencia desespera.

 

Momentos eternos de visión borrosa,

Agitación apabullante,

Atención dispersa,

Peligro inminente.

 

Pensamientos que taladran el cráneo por dentro,

buscando salida a través de los sesos,

con la firme y sádica intención de confirmar un temor antes ilusorio.

 

Asedia las sienes cual revólver,

se encarna en el pecho,

se engancha de las costillas,

arranca las vísceras.

 

Tratar de encontrar un sentido solo enciende la caldera,

Hierve la médula,

Escurre lava de la espalda como coladera,

Se endurece colérica.

 

En lo que se calla y lo que se dice,

La lucha sin cuartel es lo que se vive,

Se tiembla,

se huye despavorido sin tener a donde ir,

Se vela con desasosiego siendo testigo del inminente fin.

 

-Ulises García

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