-The Tar bunny.
Estaba perdida; me encontraba
dentro de una pequeña cueva, oscura y fría. A mi lado una pequeña fogata estaba
apenas aún con vida.
Antes había una persona conmigo:
la única persona que conocía, la única persona que amaba. Pero… la locura
llegó. Ella empezó a distanciarse, a regresar hacia atrás, a apuñalarme con
maldiciones.
Y en un momento ya estaba sola. Ella
se había ido. Y yo estaba sola otra vez, tal y como empecé. No podía salir de
la cueva porque había una tormenta fuera, el sol no aparecía.
No deseaba regresar a las
profundidades de la cueva… hacia donde ella había vuelto. Criaturas horribles se encuentran en su interior.
Ella lo hizo, ella decidió irse.
Entonces… ¿Por qué debería regresar también? Bueno, estaba muy asustada para
volver. Así que me quedé… sola, mientras esperaba a que la tormenta empeorara y
terminase de apagar mi fogata.
Y entonces una persona llegó. Ésta
persona venía de afuera de la cueva. Estaba solo y lastimado. Él decidió
ayudarme a engrandecer el fuego, y nos quedamos ahí, solos, fríos, y él se
encontraba temblando y empapado.
Esperamos hasta que entró en calor,
no cruzamos ni una palabra, sólo nos quedamos ahí, mirando los ojos del otro. Y
al final él habló: me dijo que saliera con él.
Estaba tan confundida… ¿Por qué quería
volver afuera? Y peor aún, ¿conmigo?… ¿Por qué yo?
Pensé al principio… que era
debido a que yo era la única persona en dicha cueva. Pero porque él pudo ver
algo en mí que nadie había notado. Creyó en mí justo como ella hizo una vez. No
quería irse de la cueva solo, él en verdad quería que lo acompañase.
Dudé por mucho tiempo. No quería irme
de allí y… dejarla sola. Al fondo y a su suerte. Sin embargo él no quería irse sin mí. Quería
salir de la cueva a lo desconocido, conmigo. Él no me estaba dejando atrás, él
decidió no dejarme sola, pero sabía que quedarnos escondidos no era una opción
.
Salí, junto a él. Pero aquellas
brazas moribundas; quedaron con más fuerza encendidas.
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