jueves, 14 de febrero de 2019

Sexagenarios.


-Marco Antonio Zubía Cazares

Sentados en el bar donde tiempo atrás, desvariaban amparados por noches tan jóvenes como ellos, se encontraban ahora, contándose las canas mientras la nostalgia les flagelaba el pecho. Sus miradas ya no morían de hambre, sino de sueño.

Las calles empedradas cambiaron al colgarse el gafete de sexagenarios.  Porque la muerte pisándole los talones asfalta los caminos como para borrar sus huellas del mundo.
Ellos lo saben, porque tiemblan al oír el aullido de los perros, porque dejaron de conjurar el mañana para empezar a verse en el ayer.

La vejez perfumó sus cuerpos.

¿Cuántas veces no corrieron a cupido de su casa? Se pregunta la gente que los mira con ojos asombrados mientras ella descansa la cabeza en su hombro.

Ya un poco mareados por la contundente pegada del alcohol, él le preguntó sobre la muerte.

<<Hay respuestas que cambian con el tiempo>> Le dijo. 

<<Pero sabes bien que morirás antes que yo>> Mencionó para satirizar el momento.

<<Debemos irnos>> Concluyó sereno. <<Este ya no es lugar para nosotros>>.

<<¿Y a dónde vamos? Si en cada rincón por el que pasamos ya no hay cabida para nosotros. >>

<<No sé, pero quiero ir contigo>>

Entonces ella replicó, tan asustada como orgullosa.

<<Solo queda el cementerio>>

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