sábado, 16 de junio de 2018

Helios.

Calixto Gama.


 ¿Cuántos rostros ancianos y recién nacidos han contemplado tu andar?

¿Cuántos campos de guerras en el nombre de monarcas o dioses bañaste de luz ?

Sin preguntar y a través de fuego, roca y tiempo:
Vida obsequiaste.

Sin opinar, desde tu lecho más allá del cielo:
Paciente observaste.

Nos volvimos conscientes de encontrarnos en un extraño lugar.
Estaba lleno de otros seres. Podríamos comer algunos de ellos; y algunos de ellos podían comernos a nosotros.

Pero cuanto más crecimos más aprendimos sobre éste lugar y sobre nosotros mismos. Aprendimos que las luces centelleantes en el cielo no brillan maravillosamente para nosotros, simplemente son.

Aprendimos que no estamos en el centro de lo que ahora llamamos: Universo. Y que éste es mucho, mucho más antiguo de lo que pensabamos.

Aprendimos que estamos hechos de pequeñas cosas muertas;
mismas que componen cosas mucho más grandes y que no están muertas por alguna razón,
Aprendimos que somos simplemente otra etapa temporal en una historia que se remonta a millares y millares de años.

Quizá te percataste, al vernos,
Que siempre nacerán guerreros,
Y que por ello;
siempre habrá guerra.

La bestia de carne y huesos,
de sangre y sesos,
La criatura que alguna vez acunaste;
sigue en la tierra.

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