jueves, 4 de octubre de 2018

El ocaso de la carne.


La naturaleza es usualmente definida como aquél tan crudo y singular principio creador y organizador de todo lo que existe. Acaso… ¿Cambiamos las fuerzas primordiales de éste principio? Dime tú, lector: ¿Qué representa actualmente la especie humana para el planeta que habita? lo sabes… la humanidad sumida en depresión. Muchos con miedo a perder sus trabajos y otros que ya no lo tienen. El dinero… que con gran desespero todos buscan aquí y allá ya no es capaz de tapar nuestros ojos o calmar ese temor que todos sienten. Los comerciantes guardan pistolas bajo el mostrador. Los inocentes son encarcelados y los ladrones: algunos sin estudios, otros con corbatas; andan libres.

En ningún lado la gente parece saber qué hacer. El aire que en este momento respiras es inadecuado y también lo es nuestra comida. Nos sentamos a cenar frente al televisor mientras el locutor en turno nos dice que hoy hubo miles de homicidios o millones de asaltos. Por donde mires… es una locura; algunas personas eligen no salir. Nos sentamos en casa o en nuestros trabajos o nuestras escuelas mirando el reloj a cada momento, ¿Y para qué? Para organizar nuestros tiempos y permanecer el menor tiempo fuera que nos sea posible… pues nos sentimos expuestos.

Y así, poco a poco, el espacioso mundo en el que solíamos vivir de pronto se empequeñece por nuestras propias manos… esas manos temblorosas que alguna vez sostenían una piedra para afilarla con otra, esas manos que hoy en día son capaces de crear inteligencias sin carne tanto o más grandes que la suya. Es válido preguntar, lector: ¿Cómo podemos controlar algo que es más inteligente que nosotros? Sería como ver a una colonia de hormigas tratando de domesticar a una sola persona… simplemente inconcebible.

Y partiendo de esa analogía, piensa en la forma en que tratamos a las hormigas. Creo que nadie de nosotros siente algún tipo de odio o rencor hacia ellas… pero ciertamente si ellas están en medio del camino entre nosotros y algo que tenemos el capricho de tener… a la mayoría no podría importarle menos su existencia. E incluso si les importara, ¿Cómo podríamos explicarles que tienen que moverse porque queremos construir una discoteca, un hospital o una biblioteca?

Intentar explicar a los millones de animales que viven en la selva las razones geo-políticas y socio-económicas por el cual seguimos destruyendo sus casas. ¿Cómo lo harías?.
Ellos simplemente no tienen nuestro tipo de inteligencia para comprender. 

Así que éste miedo que sentimos en nuestros huesos no tiene nada que ver con maldad...

Es simplemente miedo a perder el control.

A perder el trono.

-Calixto Gama.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Incuestionamientos

Los signos tienen un sentido, Las preguntas un propósito, Las dudas un misterio, Los adivinos un secreto. Hay que empezar a pensar y a cuest...