La naturaleza es usualmente
definida como aquél tan crudo y singular principio creador y organizador de
todo lo que existe. Acaso… ¿Cambiamos las fuerzas primordiales de éste
principio? Dime tú, lector: ¿Qué representa actualmente la especie humana para
el planeta que habita? lo sabes… la humanidad sumida en depresión.
Muchos con miedo a perder sus trabajos y otros que ya no lo tienen. El dinero… que con gran
desespero todos buscan aquí y allá ya no es capaz de tapar nuestros ojos o calmar ese temor que todos sienten. Los comerciantes guardan pistolas bajo el mostrador. Los
inocentes son encarcelados y los ladrones: algunos sin estudios, otros con
corbatas; andan libres.
En ningún lado la gente parece
saber qué hacer. El aire que en este momento respiras es inadecuado y también lo es nuestra comida. Nos sentamos a cenar frente al
televisor mientras el locutor en turno nos dice que hoy hubo miles de
homicidios o millones de asaltos. Por donde mires… es una locura; algunas
personas eligen no salir. Nos sentamos en casa o en nuestros trabajos o
nuestras escuelas mirando el reloj a cada momento, ¿Y para qué? Para organizar
nuestros tiempos y permanecer el menor tiempo fuera que nos sea posible… pues
nos sentimos expuestos.
Y así, poco a poco, el espacioso
mundo en el que solíamos vivir de pronto se empequeñece por nuestras propias
manos… esas manos temblorosas que alguna vez sostenían una piedra para afilarla
con otra, esas manos que hoy en día son capaces de crear inteligencias sin
carne tanto o más grandes que la suya. Es válido preguntar, lector: ¿Cómo podemos
controlar algo que es más inteligente que nosotros? Sería como ver a una
colonia de hormigas tratando de domesticar a una sola persona… simplemente inconcebible.
Y partiendo de esa analogía,
piensa en la forma en que tratamos a las hormigas. Creo que nadie de nosotros
siente algún tipo de odio o rencor hacia ellas… pero ciertamente si ellas están en medio
del camino entre nosotros y algo que tenemos el capricho de tener… a la mayoría
no podría importarle menos su existencia. E incluso si les importara, ¿Cómo
podríamos explicarles que tienen que moverse porque queremos construir una
discoteca, un hospital o una biblioteca?
Intentar explicar a los millones
de animales que viven en la selva las razones geo-políticas y socio-económicas
por el cual seguimos destruyendo sus casas. ¿Cómo lo harías?.
Ellos simplemente no tienen
nuestro tipo de inteligencia para comprender.
Así que éste miedo que sentimos en nuestros huesos no tiene nada
que ver con maldad...
Es simplemente miedo a perder el
control.
A perder el trono.
-Calixto Gama.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario