viernes, 14 de diciembre de 2018

El conejo de alquitrán.



Todo en el mundo, todo lo que nos rodea, cumple una simple regla; cambiar y perecer. En lo alto, una noche; serás testigo de eso, pues la luna que tanto admiré se transformará con lentitud de un resplandeciente disco plateado a una simple sección más de la oscuridad.
 
La vida es de esa manera, quizá gran parte de ella únicamente te mantenías  sumergida en todos los momentos que conforman días aburridos,  tal vez esperabas que alguien o algo se mostrasen en el camino. Pequeña, mientras viviste distinguiste que las palabras muchas veces tienen dos significados:

“Al compás del pájaro cantor, un árbol entrega lastimosamente sus hojas al invierno.”

Como la luna que con tanta disciplina continúa su ciclo, debes aceptar con tranquilidad el pasar de los años; eres joven hoy, la vida es larga; pero un día podrás ver una década más que ha pasado detrás de ti.

Yo solía correr para alcanzar el sol, y éste se hundía. El longevo astro es el mismo, tan solo un parpadeo de su vida, y yo he crecido; pero ese mismo sol, éste día puedo sentirlo más agradable que en cualquier otro podría.

Puedo sin dudas agradecerte, siento la respiración diferente, tal vez un día más cerca de la muerte; pero con deseos de volverte en tú vida alguien más fuerte.

Flor que creció entre espinas, te aseguro que nuevo día siempre llegará para los que de pie permanecen.


-Calixto Gama.


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