Puede que caminen en la miseria que dejamos, puede que cometan el
mismo error… no los culpo si lo hacen, creo de eso se trata. Sé que fue nuestra
culpa a lo que reducimos el vivir, a un ensayo sin obra, una musa que está
sola. Un lastre cuyo oxido hiere la piel, sentencia merecida, se enreda y
lacera los pies.
Conocimos la paz pero no te la heredamos; te dejamos sólo la pesada
carga de la culpa, que incluso ensucia a los que aún falta por nacer, te
dejamos el hambre que nosotros poco tiempo tuvimos que conocer, una lucha
eterna, sin sueños para ofrecer.
Dejamos hambre y muchas preguntas sin responder. Conocimos la paz, es
injusto, yo lo sé.
Pero conocimos la desgracia de un
día, al unísono, comprender:
“Nuestro mundo se ha secado y ha
comenzado a arder.”
-Calixto Gama.
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