Sonidos
¡Qué realidad!
¡Qué sonidos!
Qué sonido
el del primer café del día transitando la garganta,
día lleno de
sonidos, de tránsito, de primeras veces.
Qué sonido
el de las hojas revoloteando en el vacío,
vacío lleno
de nada, de escasez, de pequeñeces.
Qué sonido
el del eco de una mirada que retumba en nuestro interior,
mirada deseosa,
interior de esperanzas hechas escombro,
Qué sonido,
por favor, qué melodía la de unas pupilas dilatadas,
pupilas pobladas
de júbilo, vehemencia y asombro.
Qué sonido
el del llanto de toda una generación,
el silencio
aturdidor de los caídos en vano, de la mano que oprime,
de la
injusticia que nunca descansa.
Qué sonido
el de la beligerante condición humana.
Qué sonidos
los que canta el sol en tormenta y baila en penumbra la luna,
los que son
a tiempo, tardíos o con premura.
Qué sonidos
los que son para todos, para nadie,
los que son
para bien, para mal o para interpretarse.
Qué sonido
el de un estómago vacío, sonido que resuena
en muy pocos
pero está en muchos.
Qué sonido
el de un bolsillo repleto de monedas, sonido que resuena
en muchos
pero está en muy pocos.
Qué sonido
el de una idea apasionadamente fiel,
Qué sonido
el de la pluma bordando el papel.
Qué sonido
el de los golpes que se gritan,
Qué sonido
el de los roces que se susurran.
Qué sonido
el de una comida deliciosa,
Qué sonido
el del aroma de la tierra mojada,
Qué sonido
el de una mujer hermosa,
Qué sonido
el de una caricia soñada.
Qué sonido
el de la pérdida de la coherencia,
del sentido
o de toda decencia.
Qué sonido
el del dolor y el del alivio.
Qué sonido
el de la sinestesia.
Qué sonido
el del eco que gotea del olvido,
Qué sonido
retumba de la cascada que es el amor,
Qué sonido
silencioso el de la vida,
Qué sonido
atronador el de la muerte.
¡Qué
sonidos! ¡Qué realidad!
Es una lástima
que todos estemos sordos de atar.
-Ulises García.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario