-J. Lykaios.
Asíntota, cuando caminas frente a mí y con la inocencia que reviste cada uno de tus gestos, mueves tu cabello de un lado para otro, perfumando el viento, cual si fuera un filtro para eliminar tristeza y asperezas.
Asíntota, cuando con el melifluo de tu voz pones a bailar a toda criatura que habita mi cabeza. Alteras la realidad en que me desenvuelvo diariamente y la llenas de múltiples colores y sonidos estridentes, te vuelves sin saberlo la llave que conduce hasta inhóspitos parajes, mundos ultramarinos con colores nunca antes vistos, colores inspirados en ti. Pero cortas mi aire de golpe, me alejas y me obligas a volver con urgencia a la superficie, sin apenas llevarme algo más que una imagen en mi cabeza grabada.
Asíntota, cuando recibo el presente de tu sensualidad, envuelto en el cobijo de tu verbo. Cual niño me lleno de júbilo y, ensimismado en el éxtasis del momento, voy develando tus palabras, descubriendo maravillas en tus oraciones, pierdo mi balsa navegando entre tus letras, solo para mirar tu barca zarpar en la lejanía.
Asíntota, cuando encuentro mi reflejo en tus ojos; caigo en picada dentro de esos hermosos cristales oscuros, y por un momento, me siento participe de tus alegrías, encuentro el néctar de la satisfacción en la miel de tus logros y soy destinatario de tus suspiros. Más luego me doy cuenta del engaño y me encuentro atrapado en la casa de los espejos, atrapado entre reflejos y falsas imágenes, de las cuales, no eres ninguna de ellas.
Asíntota, cuando por las noches soy asaltado por ti y no por el sueño. Como el agua, te filtras a través de mis pensamientos, siento como te clavas en mi cabeza y con furia apareces en mis momentos más íntimos, te aferras como un pensamiento recurrente y miras fría e indiferente a mi piel sangrar. Pero cuando busco inmortalizar esta imagen tuya en mis renglones de piedra, cuando por medio de palabras en papel busco exorcizarte de mi cabeza, te elevas y huyes de este encuentro que busca tener lugar en mis noches de insomnio, sobre estas sabanas de papel. Desapareces en llanuras lejanas donde mis letras no pueden alcanzarte, pierdo tu rastro en esos desiertos, donde mis letras mueren de sed.
Asíntota, cuando deseo abrazarte y de forma tangible experimentarte. Cuando mis sentidos gritan tu nombre y se desviven en el cumplimiento de ese deseo, sin embargo no eres más que eso, asíntota, un deseo que se acerca, pero nunca llega.
miércoles, 29 de agosto de 2018
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