martes, 27 de noviembre de 2018

Lucero de la noche.

-Diego Gómez.

Caí en el abismo de tus ojos, otra vez,
me perdí sin previo aviso,
(aún cuando sabía que sucedería);
sin embargo, esta vez no paré en el piso,
fui más y más profundo
apreciando tu ausencia en el mundo,
soñando con nadar en tus labios cual pez,
en fin, heme aquí con mi zalamería,
(esa que tanto detestas):
Yo tan “te escribo”,
tú tan “no encuentro”,
yo tan cuervo
y tú tan polilla,
tú tan color rojo
y yo tan color azul.

Sólo puedo darte mis letras hechas despojos,
la carne que queda en mis huesos,
no he podido atracar en tu puerto
aún cuando nos divide solo un velo de tul.

Hoy zarpo con rumbo al cobijo de la muerte,
(no sé si allá llegue a verte)
y en mi carta de mar estarás presente,
desde la torre del vigía,
y en tierra desde el porche,
estaré ahí viéndote, lucero de la noche.

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