martes, 10 de abril de 2018

"Algo", luego existo...


Un hombre de gorra, sí, gorra azul, con un extraño colibrí de símbolo al frente, sentado en una banca, observando la nada, su gorra le cubre de la intensa resolana del mediodía de hoy. Pantalones, sí, pantalones de mezclilla entallados con un vacío en las presillas. Lentes, sí, lentes de sol que reflejan todo lo que pase por enfrente con una marca que no alcanzo a ver. Playera, yo diría que a medias, lleva una sin mangas color rosa con rayas blancas o quizá sea al revés. Calzado, también a medias, lleva unas sandalias, con una separación entre el dedo pulgar y el índice, color verde y la suela negra. Pareciera un reporte de un fenómeno de otro mundo donde tengo exclusiva ¿Cuán patético soy?

Sin signo de exclamación, sin más, se levanta, sus músculos y cerebro entran en tensión, alza la mirada y su alma, de igual manera, se tensiona. Observo cómo enciende un cigarrillo, el único entre 14 que hay en su caja, los otros 13 no cuentan, ese era el indicado. Sé muy bien que, al verlo cerrar la cajetilla, al verlo mirar hacia atrás, está pensando en lo que pudo haber sido de su vida de haberse quedado sentado, de haber elegido el cigarrillo que topa a la izquierda con la cajetilla o cualquier otro, los posibles universos, los futuros quemados con ese encendedor barato o tal vez, sólo volteaba a ver si se le había olvidado algo o si faltaba un cigarrillo.

Se pone en marcha, anda y fuma, le observo con cautela, destina la mirada a un poste a la derecha de su paso, un poste que le falta el foco, la luz, es negro de pies a cabeza, el sol se encarga del resto. Pienso yo en un pensamiento secuencial que quizá él tenga, meter el cigarrillo entre los labios, inhalar con fervor, disponer del humo en la boca, abrir la garganta, llenar los pulmones, estremecer los alvéolos y exhalar con hastío, lo hace… Pasa del poste y mientras el humo forma una estela a su paso, pienso que él, el hombre de gorra, piensa en el poste, su falta de luz, su desgracia, su voz inmóvil y entonces, paso del pensamiento como él del poste y pienso que quizá sólo piensa en algo que tiene que hacer llegando a su casa. 

Me pregunto si él, el hombre de las sandalias, se pregunta: ¿Cuán absurdo es un poste mirando fumar a un hombre? Y continuar con… ¿Qué tan morboso y grotesco es pensar en TODO lo que NO es el momento? ¿Por qué el siguiente sorbo del cigarrillo, el siguiente poste son los que más importan? ¿Por qué la siguiente necesidad es más importante que saciar la primera? ¿Todo se reduce a lo que no tengo pero pude haber tenido? O en su defecto ¿a lo que no tengo pero de conseguir, puedo perderlo?

Quizás de ahí la tensión en los músculos, en el cerebro y el alma y no me extraña, desde que decidió pararse de la banca, su decisión le dio algo más que el aval a la voluntad o sus virtuosos grilletes que dicen “libertad”, le dio existencia, como la estela de humo, como la luz en los ojos del hombre de pantalones de mezclilla y no en el poste, el suelo bajo sus pies, las rayas de su playera, las personas que pasan a su alrededor siendo exactamente lo mismo; pasado, presente, futuro, una sola hebra, una sola existencia. 

Todo vive de lo que es, a raíz de lo que no pudo ser, así, al ser se deja de existir una infinidad de veces, mueren las posibilidades que no acaecen, se es y se vive de los sueños convertidos en humo, de las oportunidades convertidas en ceniza, de los hombres de gorra que nunca pasaron y de la banca de la que nunca se pararon, del futuro convertido en pasado como desperdicio, del pasado convertido en futuro como errores, del presente convertido en tensión, voluntad, libertad y por último, existencia como “algo” absurdo.

-Ulises García

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Incuestionamientos

Los signos tienen un sentido, Las preguntas un propósito, Las dudas un misterio, Los adivinos un secreto. Hay que empezar a pensar y a cuest...