lunes, 2 de abril de 2018

Manual para perder su libertad 2/3


Tercero.- Continué con esas salidas por la tarde, por la mañana o por la noche, en el horario que usted elija, pero procure que en su recorrido encuentre varias personas, admírelas y envídielas. Si, sienta envidia por esas existencias que saben conducirse por la vida sin ser atormentados por sus propios pensamientos, que pueden vivir en armonía con la voz dentro de sus cabezas, que se pueden conducir libremente por la vida sin detenerse a pensar en cuestiones turbias y que simplemente le dan la espalda a las dificultades para continuar avanzando. Deje que esta visión lo traspase y le haga sentir desgraciado por no alcanzar a contener dentro de usted una inocencia, o ignorancia, según decida verlo, que le permita abstraerse de todos estos cuestionamientos, mismos que ahora golpean su cabeza, como una gotera que rompe la quietud en medio de la noche.
Sin embargo, aquí es donde comienza la parte más difícil de este tercer paso. En alguna de estas caminatas que da diariamente, usted deberá enamorarse. Si, aunque esto le suene sorprendente o incoherente, hágalo, es este el paso fundamental para lograr una efectiva perdida de la libertad; antes de que usted manifieste sus objeciones ante esta petición, dese la oportunidad de continuar leyendo este manual. Camine todos los días, mire a los ojos a esas personas, observe la forma de su cabello. Construya para usted mismo un catálogo de narices y elija su favorita ¿Labios gruesos o labios delgados? ¿Manos delicadas y pequeñas o manos grandes y protectoras? ¡Es usted libre de elegir! Este es un paso muy personal acerca del manual y siéntase usted en completa libertad de hacerlo como más le plazca, simplemente procure una sola condición esencial: Asegúrese de que la persona que elija logre hacerlo sentir que su alma se parte en dos cuando mira que se encuentra cerca, siéntase vulnerable al mirar sus ojos, que la mirada de esta persona lo desnude sin decir una sola palabra y que le haga sentir el verdadero terror, que usted se asuste ante esa mirada significa que tiene miedo de perderle, que tiene miedo de que esta persona con un vistazo pueda ver cada aspecto de su ser, desde la cordialidad que le hace vivir en un mundo social, hasta ese salvajismo inherente a todo animal. Embriáguese con el perfume de esta persona y pierda piso y que solo baste una palabra de aquella persona para que usted comience a sentir la imperiosa necesidad de procurarle sus deseos, de hacer cuanto esté en su alcance para procurar la sonrisa que a usted le ha vuelto un estúpido.  Apueste todo a este nuevo ser, no olvide repetir su nombre en los momentos de grandes éxitos y abrácele con todas sus fuerzas en los momentos de desoladora perdición, recuérdele cuanta importancia usted le otorga, dígaselo con cariño, al oído para que no se arriesgue a que no le escuche.
Cuarto.- ¡Felicidades usted está enamorado! Abra los pulmones y llénese con este aire fresco. Levante la mirada, camine firme y sonría, en este momento es usted más fuerte que nunca. Desconoce los límites, puede sentir como una fuerza sobrehumana llena cada uno de sus músculos. Hasta pareciera que el sol se ha contagiado de su bienestar y alumbra con unos rayos un poco más dorados, que le otorgan un brillo especial a cada cosa que tocan. Se encuentra usted inmerso en una realidad que hasta ahora le resultaba desconocida, o por lo menos, extraña y distante. El aire sopla suavemente y acarrea hasta su nariz el aroma de las flores con más frescura que nunca y usted continúa avanzando, explorando este nuevo mundo que ante sus ojos se muestra como un libro nuevo, con cientos de páginas por leer.
El sol brilla en punto más alto del día y usted siente que su sangre arde con pasión y corre por su cuerpo a tal velocidad que siente que en cualquier momento podrá explotar.  Corre, avanza entre las multitudes, pero ahora no les tiene envidia, puede que ahora le resulten caras amigables que comparten su alegría o simplemente le parezcan montículos indiferentes, puesto que usted se siente tan vivo y lleno de energía que es apenas capaz de focalizar su atención más allá de un par de segundos, pues todo aquí es impregnado por una armonía maravillosa, como venida de tierras superiores. Y así recorre el resto del día, encantado y deslumbrado, con la sensación de energía infinita, ligero, sus pies no sienten cansancio y es como si cabalgase las corrientes del viento dorado que proviene del sol. Pero cuando el atardecer comience a hacer acto de presencia no se asombre si usted siente pánico, y que mejor que experimente un irrefrenable deseo de ir en búsqueda de los rayos que poco a poco van estirándose, alargando las sombras de lasa casas. Si le es posible, corra, con todas su fuerzas, busque el lugar más alto que tenga y suba a él; una montaña, un edificio, incluso un árbol; suba lo más alto posible, debe aferrarse con todas sus fuerzas a esos últimos rayos que el sol le ofrece, porque estimados ojos que leen esto, sabemos muy bien que cuando el sol se vaya, con él se irá esta bella realidad nueva en la que nos habíamos bañado con regocijo; el calor que derretía al hielo de la soledad, el zumbido de las abejas buscando entre las flores, los brillos de mil colores escondidos en los pequeños momentos del día, todo, absolutamente todo serían solamente recuerdos cuando el sol brille por su ausencia.
Quinto.- Recuéstese, miré hacia arriba y contemple el cielo oscuro, espero que el lugar le permita ver las estrellas, de no ser así, puede usted imaginarlas; ahí arriba, errantes, distantes, muchas de ellas muertas hace incontable tiempo, pero aun así, perdurando hasta este momento, agradézcales que le hacen compañía esta noche. Quien sea muy listo y perspicaz, se habrá dado cuenta del truco de este método, quien no lo haya visto hasta este momento, le suplico tenga un poco de paciencia, y continué leyendo esto. Ahora recordará usted, que para poder enamorarnos y así comenzar con el paso cuatro, usted debió haber apostado todas sus fichas a la persona que había elegido, misma persona que ahora está ausente, pues partió en compañía del sol. Y en este punto, solo le queda elegir entre dos opciones; puede usted reírse con una carcajada fuerte y liberadora, que derrumbe los muros y rompa los cimientos de la etapa de su vida que está cayendo a pedazos, o bien, puede optar por un llanto, de aquellos que se originan en lo más profundo de las entrañas, en los que puede uno sentir como una parte del pecho es arrancada y vomitada por los ojos.

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