Tercero.-
Continué con esas salidas por la tarde, por la mañana o por la noche, en el
horario que usted elija, pero procure que en su recorrido encuentre varias
personas, admírelas y envídielas. Si, sienta envidia por esas existencias que
saben conducirse por la vida sin ser atormentados por sus propios pensamientos,
que pueden vivir en armonía con la voz dentro de sus cabezas, que se pueden
conducir libremente por la vida sin detenerse a pensar en cuestiones turbias y
que simplemente le dan la espalda a las dificultades para continuar avanzando.
Deje que esta visión lo traspase y le haga sentir desgraciado por no alcanzar a
contener dentro de usted una inocencia, o ignorancia, según decida verlo, que
le permita abstraerse de todos estos cuestionamientos, mismos que ahora golpean
su cabeza, como una gotera que rompe la quietud en medio de la noche.
Sin
embargo, aquí es donde comienza la parte más difícil de este tercer paso. En
alguna de estas caminatas que da diariamente, usted deberá enamorarse. Si,
aunque esto le suene sorprendente o incoherente, hágalo, es este el paso
fundamental para lograr una efectiva perdida de la libertad; antes de que usted manifieste sus objeciones ante esta
petición, dese la oportunidad de continuar leyendo este manual. Camine todos
los días, mire a los ojos a esas personas, observe la forma de su cabello.
Construya para usted mismo un catálogo de narices y elija su favorita ¿Labios
gruesos o labios delgados? ¿Manos delicadas y pequeñas o manos grandes y
protectoras? ¡Es usted libre de elegir! Este es un paso muy personal acerca del
manual y siéntase usted en completa libertad
de hacerlo como más le plazca, simplemente procure una sola condición esencial:
Asegúrese de que la persona que elija logre hacerlo sentir que su alma se parte
en dos cuando mira que se encuentra cerca, siéntase vulnerable al mirar sus
ojos, que la mirada de esta persona lo desnude sin decir una sola palabra y que
le haga sentir el verdadero terror, que usted se asuste ante esa mirada
significa que tiene miedo de perderle, que tiene miedo de que esta persona con
un vistazo pueda ver cada aspecto de su ser, desde la cordialidad que le hace
vivir en un mundo social, hasta ese salvajismo inherente a todo animal.
Embriáguese con el perfume de esta persona y pierda piso y que solo baste una
palabra de aquella persona para que usted comience a sentir la imperiosa
necesidad de procurarle sus deseos, de hacer cuanto esté en su alcance para
procurar la sonrisa que a usted le ha vuelto un estúpido. Apueste todo a este nuevo ser, no olvide
repetir su nombre en los momentos de grandes éxitos y abrácele con todas sus
fuerzas en los momentos de desoladora perdición, recuérdele cuanta importancia
usted le otorga, dígaselo con cariño, al oído para que no se arriesgue a que no
le escuche.
Cuarto.-
¡Felicidades usted está enamorado! Abra los pulmones y llénese con este aire
fresco. Levante la mirada, camine firme y sonría, en este momento es usted más
fuerte que nunca. Desconoce los límites, puede sentir como una fuerza
sobrehumana llena cada uno de sus músculos. Hasta pareciera que el sol se ha
contagiado de su bienestar y alumbra con unos rayos un poco más dorados, que le
otorgan un brillo especial a cada cosa que tocan. Se encuentra usted inmerso en
una realidad que hasta ahora le resultaba desconocida, o por lo menos, extraña
y distante. El aire sopla suavemente y acarrea hasta su nariz el aroma de las
flores con más frescura que nunca y usted continúa avanzando, explorando este
nuevo mundo que ante sus ojos se muestra como un libro nuevo, con cientos de
páginas por leer.
El sol
brilla en punto más alto del día y usted siente que su sangre arde con pasión y
corre por su cuerpo a tal velocidad que siente que en cualquier momento podrá
explotar. Corre, avanza entre las
multitudes, pero ahora no les tiene envidia, puede que ahora le resulten caras
amigables que comparten su alegría o simplemente le parezcan montículos
indiferentes, puesto que usted se siente tan vivo y lleno de energía que es
apenas capaz de focalizar su atención más allá de un par de segundos, pues todo
aquí es impregnado por una armonía maravillosa, como venida de tierras
superiores. Y así recorre el resto del día, encantado y deslumbrado, con la
sensación de energía infinita, ligero, sus pies no sienten cansancio y es como
si cabalgase las corrientes del viento dorado que proviene del sol. Pero cuando
el atardecer comience a hacer acto de presencia no se asombre si usted siente pánico,
y que mejor que experimente un irrefrenable deseo de ir en búsqueda de los
rayos que poco a poco van estirándose, alargando las sombras de lasa casas. Si
le es posible, corra, con todas su fuerzas, busque el lugar más alto que tenga
y suba a él; una montaña, un edificio, incluso un árbol; suba lo más alto
posible, debe aferrarse con todas sus fuerzas a esos últimos rayos que el sol
le ofrece, porque estimados ojos que leen esto, sabemos muy bien que cuando el
sol se vaya, con él se irá esta bella realidad nueva en la que nos habíamos
bañado con regocijo; el calor que derretía al hielo de la soledad, el zumbido
de las abejas buscando entre las flores, los brillos de mil colores escondidos
en los pequeños momentos del día, todo, absolutamente todo serían solamente recuerdos
cuando el sol brille por su ausencia.
Quinto.-
Recuéstese, miré hacia arriba y contemple el cielo oscuro, espero que el lugar
le permita ver las estrellas, de no ser así, puede usted imaginarlas; ahí
arriba, errantes, distantes, muchas de ellas muertas hace incontable tiempo,
pero aun así, perdurando hasta este momento, agradézcales que le hacen compañía
esta noche. Quien sea muy listo y perspicaz, se habrá dado cuenta del truco de
este método, quien no lo haya visto hasta este momento, le suplico tenga un
poco de paciencia, y continué leyendo esto. Ahora recordará usted, que para
poder enamorarnos y así comenzar con el paso cuatro, usted debió haber apostado
todas sus fichas a la persona que había elegido, misma persona que ahora está
ausente, pues partió en compañía del sol. Y en este punto, solo le queda elegir
entre dos opciones; puede usted reírse con una carcajada fuerte y liberadora,
que derrumbe los muros y rompa los cimientos de la etapa de su vida que está
cayendo a pedazos, o bien, puede optar por un llanto, de aquellos que se
originan en lo más profundo de las entrañas, en los que puede uno sentir como
una parte del pecho es arrancada y vomitada por los ojos.
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