miércoles, 25 de abril de 2018

Ante el estrado.


J. Lykaios


Mando a llamar a este estrado a aquellos contra quienes el día de hoy levanto mi pluma, y con toda la severidad que el espíritu me permite. Dejo caer con fulminante furia mis letras sobre esas existencias enfermas de codicia. No puedo albergar más que el peor de los sentimientos por esas almas ciegas, incapaces de ver más allá de lo que el cuerpo siente, no puedo más que experimentar en mis entrañas el profundo asco que de la lástima nace cuando por mi mente cruzan las imágenes de tan patéticas criaturas.
¡Los invito a ponerse de pie! Y a que con vanos intentos expliquen su inmundo crimen ¡Vengan ustedes, traidores de la humanidad! Y callen con sus infantiles balbuceos el sollozo de la madre a la que  le han arrancado del seno al hijo que procuro en su vientre por nueve meses y que ustedes, sin ninguna misericordia le han arrancado de un solo golpe mortal en el cual no solo acabaron con una existencia; aniquilaron sueños, ilusiones, amores, lágrimas de alegría, de tristeza y de rabia. Un sin fin de decisiones que ya no serán tomadas, experiencias que no serán aprendidas, dejando  un hueco en un pecho que se expande día con día en la espera… es lo único que ahora queda.
¿No habían jurado ustedes proteger el suelo que pisan y a todos quienes en él habitamos? No, por favor, no traten de darme la mano, pues esta manchada con la sangre que ahora impregna el suelo de mi nación y por favor, borren esa sonrisa burlona de su rostro, pues son ustedes aquí la única broma que mis ojos pueden ver, un chiste sin gracia que se engaña a sí mismo cada mañana al despertar para poder soportar la carga que su consciencia les pone sobre los hombros ¿A caso pueden ustedes dormir por las noches? ¿No es su sueño invadido por la imagen de los cadáveres arrastrados por la corriente mientras que suplicantes clavan sus uñas en la madera del barco de Caronte? ¿No pueden sentir que estas uñas se clavan en sus ojos y los sacan para vaciar sus cuencas? ¿No es así? Pues permítanme decirles “nobles” señores, que si ustedes son incapaces de sentir esto, es hora de que se aflojen el nudo de la corbata y dejen de soñar, bajen de esa nube de estupidez y recuerden que la tierra no es suya, ustedes le pertenecen a la tierra y deberán pagar por los crímenes contra ella ¡Abracen su responsabilidad con la misma mueca de falsedad con que le mienten en la cara al padre furioso que llora cada noche por su hijo!
Entren los guardias y conduzcan a estos falsos líderes que traicionaron a su causa en aras de sus intereses egoístas y vengativos, pero antes de que ustedes suspiren aliviados al verse cercanos a la muerte, permítanme informarles que el jurado ha decidido darles la peor de las condenas. Ustedes serán condenados a vivir; así es, a vivir, serán mantenidos con vida en un lugar donde todos puedan verlos y escupirles a la cara, para que nunca olviden su origen ni su final, y al igual que ustedes, tarde o temprano toda su estirpe será castigada por sus respectivos crímenes, no solo contra la nación, sino contra la humanidad entera. Serán condenados a observar la felicidad de los otros, sin ser capaz de experimentar la propia, no tendrán ustedes ni la mitad del carácter de un perro que es encadenado y abandonado a su suerte; podrán seguir vivos, sin vivir la vida y se les privara de toda decisión que puedan tomar, sentirán la agonía  de experimentar en carne propia los horrores que ustedes provocaron en miles de almas que ahora no pueden acompañarnos en este juicio; sentirán que se les ha despojado de todo, sus decisiones no les pertenecerán más y existirán sin existir, olvidados sin haber desaparecido, hasta el final de sus días.

¡Señoría! Le pido por favor que deje caer todo el peso de la responsabilidad que estos embusteros creyeron durante años haber evadido, olvidaron que la existencia no se maneja al igual que la economía y si bien, puede conceder prorrogas, tarde o temprano nos alcanza y nos hace pagar lo justo. Que esta sentencia tenga el carácter formal de recordar a los caídos bajo el filo de su espada, que proteja a aquellos que comienzan a ejercer su libertad en esta tierra roja de sangre y que sirva de advertencia para quienes busquen engañar a las futuras generaciones. Señoría, jurado, les pido por favor, no muestren misericordia alguna contra aquellos que jamás vieron en su pueblo algo más que cifras en una grafica, pues quien priva al inocente de su vida no merece consideración alguna.  



No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Incuestionamientos

Los signos tienen un sentido, Las preguntas un propósito, Las dudas un misterio, Los adivinos un secreto. Hay que empezar a pensar y a cuest...